Tito Loizeau, un emprendedor tuvo que cerrar durante casi un año su restaurante “El Capitán”, tuvo que pagar el sueldo a sus empleados y cuando los convocó para volver a trabajar, 14 de las 20 personas ya tenían otro empleo.
Loizeau explicó que por un decreto el gobierno argentino no pudo despedir ni suspender a nadie y se inscribió a un programa que cubrió el 50% de los salarios, la otra mitad la pagaba él, sin tener ningún ingreso, lo que ocurrió durante 11 meses.
Cuando se autorizó la reapertura envió a un mensaje a sus trabajadores: “Buen día, vamos a reabrir el restaurante. Necesito que vengan así lo ponemos en condiciones”, pero no llegó ni una sola respuesta. Tito les escribió en privado a cada uno y descubrió que de los 20 empleados, 14 ya habían conseguido otro trabajo, algunos desde hacía varios meses, pero nunca le avisaron.
“Fue una decepción, fue pensar yo no te dejé en la calle tirado . . . gasté dos millones y medio de sueldos durante todo el año, manteníamos un diálogo, una relación y esa fue su forma de respuesta”, contó Tito al diario El Clarín.


