La actriz Allison Mack, conocida por su papel en la serie de televisión “Smallville”, fue condenada a tres años de cárcel por su implicación en el caso de la secta NXIVM y deberá pagar un multa de 20,000 dólares, confirmó la Fiscalía del distrito Este de Nueva York.
Mack fue detenida en abril de 2018 y un año después admitió su culpabilidad en los cargos de crimen organizado y conspiración para crimen organizado, y entonces expresó su arrepentimiento y pidió perdón a las víctimas de la secta.
Días antes de la sentencia dirigió una carta al juez en la que escribió: “Ahora es de suma importancia para mí decir, desde el fondo de mi corazón, lo siento mucho”.
“Me entregué a las enseñanzas de Keith Raniere con todo lo que tenía. Creía, de todo corazón, que su mentoría me estaba llevando a una mejor versión más ilustrada de mí misma. Dediqué mi lealtad, mis recursos y, en última instancia, mi vida a él. Este fue el mayor error y el mayor arrepentimiento de mi vida”, dijo.
Raniere, quien era el líder de NXIVM, fue sentenciado el pasado octubre por un tribunal de Nueva York a 120 años de prisión por aprovechar el supuesto grupo de autoayuda que había fundado para abusar sexualmente de una larga lista de mujeres.
Raniere fue detenido en México en marzo de 2018 tras ser acusado formalmente en un tribunal de Nueva York de tráfico sexual y de conspirar para tráfico sexual y para obligar a trabajo forzoso.
En 1998, creó la organización Programas Ejecutivos de Éxito, a través de la cual impartía talleres de cinco días por los que cobraba hasta 5,000 dólares. Años más tarde fundó NXIVM, la secta donde obligaba a los asistentes a tomar clases adicionales a mayor precio y a traer a otras personas para “ascender” dentro de los rangos internos de la organización y así obtener privilegios.
En el año 2015 Raniere formó una sociedad secreta dentro de Nxivm llamada “DOS”, supuestamente “para empoderar a las mujeres y erradicar las debilidades del programa de estudios”.
Estas mujeres se convertían finalmente en sus esclavas sexuales, eran forzadas a realizar tareas domésticas y marcadas a fuego con las iniciales del líder de la secta en una dolorosa ceremonia sin anestesia en las que se les cauterizaba la piel.
Además, las víctimas de NXIVM eran extorsionadas con información comprometedora sobre amigos y familiares, fotografías de desnudos y por eso, muchas tenían temor de dejar el grupo o no obedecer, de acuerdo con testimonios.


