La princesa japonesa Mako, sobrina del emperador, se casó el martes con un plebeyo en una discreta ceremonia sin las celebraciones tradicionales y dijo que aunque su matrimonio ha sido considerado inadecuado por algunas personas, fue una decisión necesaria para vivir de acuerdo a su corazón y al de su ahora esposo.
Al casarse con Kei Komuro, Mako perdió su condición real y adoptó el apellido de su esposo, la primera vez que ha tenido apellido. La mayoría de las mujeres japonesas deben abandonar sus apellidos al casarse debido a una ley que requiere que los matrimonios utilicen sólo uno.
“Para mí, Kei-san no tiene precio. Para nosotros, nuestro matrimonio fue una decisión necesaria para vivir de acuerdo a nuestros corazones”, dijo Mako en una conferencia de prensa televisada, en la que empleó un término de respeto para su esposo.
Komuro respondió: “Amo a Mako. Sólo tengo una vida y quiero pasarla con alguien a quien amo”. Expresó su esperanza de que Mako y él pudieran compartir sus sentimientos y animarse en tiempos felices y difíciles.
La pareja, ambos de 30 años, se casó en la mañana después de que un funcionario de la Agencia de la Casa Imperial (IHA), a cargo de la vida de la familia, presentara la documentación a una oficina local que registraba su matrimonio y se sabe que ahora vivirán en Nueva York, luego de que Mako solicite su primer pasaporte.
Los matrimonios reales generalmente involucran una serie de ceremonias formales y una celebración, pero la pareja renunció a todos los ritos e, incluso, rechazó los 1.3 millones de dólares que generalmente se dan a las mujeres que dejan la familia.
Ambos habían anunciado su compromiso desde 2017, pero luego de un escándalo financiero que involucró a la madre de Komuro, el matrimonio se pospuso y él se fue de Japón para estudiar derecho en Nueva York en 2018, pero se mantuvo en contacto con ella través de Internet y finalmente se reunieron este mes.


