El Departamento de Policía de Tulsa, en el estado de Oklahoma, reportó un tiroteo el miércoles en el hospital St. Francis dejó cinco muertos, incluyendo al tirador y varios heridos.
“No fue un tiroteo indiscriminado. Fue muy a propósito a este lugar, fue a un piso muy concreto y disparó con un fin muy concreto”, había dicho el capitán de la policía de Tulsa Richard Meulenberg a la CNN el miércoles por la noche.
Este jueves, el jefe de policía Wendell Franklin, ha explicado que el autor de los disparos fue identificado como Michael Louis, de 45 años y se trataba de un paciente que había sido operado de la espalda y que se quejaba insistentemente de dolores.
El paciente llamaba al médico que le operó reiteradamente. También habló por teléfono con él este miércoles, antes del tiroteo. El autor compró este mismo miércoles un fusil de asalto, se fue con él al hospital, buscó a su doctor, lo mató a él, a otro médico y a otras dos personas y luego se suicidó con la pistola.


