Este 29 de septiembre, la Cámara de Diputados aprobó en lo general y lo particular el proyecto para eliminar el horario de verano, presentado por el presidente, Andrés Manuel López Obrador.
Con 445 votos a favor, 8 en contra y 33 abstenciones, el Pleno de San Lázaro avaló la modificación al dictamen que expide la Ley de los Husos Horarios en los Estados Unidos Mexicanos para establecer un horario estándar en el territorio nacional y uno estacional en municipios de la zona fronteriza norte.
De esa manera, la iniciativa será turnada a la Cámara de Senadores para su respectiva derogación y de aprobarse de igual modo en la Cámara Alta, para el 2023 la ciudadanía mexicana dejaría de “cambiar sus relojes” en el primer domingo de abril y el último de octubre, tal cual se había practicado desde 1996, cuando se implementó por primera vez en el gobierno del entonces presidente, Ernesto Zedillo.
La iniciativa contempla una excepción para que los municipios que tienen frontera con Estados Unidos, una franja de unos 20 kilómetros, conserven el horario de verano a fin de no afectar el intercambio comercial y asimismo se agregó una reserva para que Chihuahua permanezca en la zona centro, es decir, meridiano 90.
También se avaló sustituir el término de zona fronteriza por el de “estados y municipios de la frontera norte”, así como dejar delimitado qué municipios formaron parte del horario estacional en la frontera norte.
De acuerdo a la explicación de motivos con la que llegó a la Comisión, el horario de verano no habría registrado mejoras en el consumo eléctrico de electricidad y, por el contrario, se demostró que su implementación conlleva afectaciones a la salud humana.
Concretamente, se explicó que la población de infantes y adolescentes pueden sufrir trastornos en la conciliación del sueño, aumentando de esa manera la presencia de somnolencia en el periodo de adaptación.
En tanto, un estudio de la Universidad Autónoma de México (UNAM) advirtió que el cambio de horario produce alteraciones mayores en personas con estructura biológica y psicoemocional poco flexible y quienes están sometidas a horarios rígidos.
Desde mayo, López Obrador se mostró a favor de la eliminación del horario de verano, que implica adelantar una hora el reloj cada principio de abril y volverlo ajustar a finales de octubre.
El presidente argumentó que de acuerdo con estudios de las secretarías de Energía y Salud y de la Comisión Federal de Electricidad, el cambio de horario sólo representaba un ahorro de 1.000 millones de pesos al año (unos 50 millones de dólares) y generaba impactos en la salud. “Es mínimo el ahorro y es considerable el daño a la salud”, afirmó López Obrador.


